EL DESPERTAR DE LOS NÚMEROS.

FB_IMG_1539598890030

Foto cedida por mi gran amigo Antonio Moreno.

MI RELACIÓN CON LOS NÚMEROS.

Siempre me he preguntado por qué las personas queremos ser números. El uno no necesita al dos para ser uno mismo porque el dos estropea, invade el espacio del uno y el tres interfiere en el mundo del dos poniéndolo patas arriba. A nadie le gusta ser un dos y mucho menos un tres.

Eres reconocido como el tres pero el dos se lleva el mérito y el uno la victoria —ese es el motivo por el que odia en silencio al uno y al dos—. El cuatro suele permanecer sentado a la espera de que alguno de ellos pueda fallar y ser un tres —siempre en la cuerda floja. Lo que el tres aborrece, el cuatro lo desea—. El cinco en raras ocasiones entra dentro del juego —prefiere ser espectador— es demasiado humillante verse en esa posición teniendo al uno, dos, tres y cuatro mirándolo de reojo. Y aunque es el menor de sus predecesores ha conseguido ser la mitad siendo el impar por excelencia. El seis como no ve posibilidades se pone a charlar con el siete, ocho, y nueve. Son amigos de toda la vida y miran al diez con desprecio porque es el uno con el insignificante del cero. El cero es el comodín, el bufón de los números, su presencia es requerida en acontecimientos en los que están obligados a ir con pareja. No cuenta, es un espacio vacío, hasta que el resto le tiende la mano —en un acto de misericordia— y lo hace grande, muy grande. Ahí, el cero ve recompensado el tiempo de espera que ha sufrido para verse reconocido como número.

Juegan a lo absurdo interponiéndose entre nosotros, distanciándonos como personas. Cada vez es más notoria su presencia en nuestras vidas haciéndonos desaparecer hasta vernos identificados por uno de ellos. Probablemente hay personas que nunca dejarán de ser el mismo número, una posición cómoda y sin demasiado esfuerzo para conservarla. Otras, por el contrario, se ven avocadas a la supervivencia de permanecer como líderes porque han elegido un número complicado de mantener por mucho tiempo. Y si restamos los unos con los otros obtenemos la diferencia. Los que aún no tienen un número asignado y observan cuál de todos ellos le conviene para lograr sus intereses.

En un mundo de cifras; ¿quién nos creemos que somos para modificar las reglas? No somos nada, o como bien nos dirían ellos: Sois un cero a la izquierda.

1 comentario en “EL DESPERTAR DE LOS NÚMEROS.”

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s