UN CRUCERO POR EL CAMPO.

ilusalazar

 Foto de Ilu Salazar.

 

 

Iba subiendo por la escalera mientras se preguntaba cuántos peldaños más tenía que salvar para encontrar el final de la misma y por qué lo habían escogido a él entre toda la muchedumbre que allí se agolpaba. No era secreto lo que se rumoreaba sobre aquella misteriosa escalera. Había oído decir en multitud de ocasiones y por muchas y muy diferentes bocas, que todo aquel que había ascendido por ella jamás había regresado.

Un escalofrío tenso  le recorrió por todo el cuerpo, dejando su frente salpicada por pequeñas gotas de sudor. Echó la vista atrás pero no había nadie, ni rastro de las personas que hacía unos instantes habían ocupado la llanura; habían desaparecido. Las piernas le comenzaron a temblar al igual que las manos que se afanaban por retirar el sudor de la cara que había empezado a nublarle el campo de visión.

Juntó los pies en un mismo peldaño haciendo una pequeña parada, tenía que guardar la compostura, no podía dejarse llevar por el pánico. Levantó los ojos del suelo húmedo que aún conservaba del relente en aquella noche serena y oscura para encontrarse con lo que había estado esperando. Extendió sus brazos ante el ofrecimiento de coger sus manos entre las suyas. Estaban cálidas ¡cómo era posible! si el halo que desprendía todo a su alrededor era gélido.

El aliento de los árboles los acogía en tanto una leve ventolina removía las hojas que en un tiempo pasado, se habían desprendido de las ramas cubriendo el lugar con una ligera manta en tonos cobrizos, amarillos y canelos. La excursión había llegado a su fin. La idea de permanecer en aquel lugar no le pareció tan descabellada y entonces fue cuando comprendió el porqué de no tornar a la existencia de materializarse. Había vuelto a encontrar aquello que hacía años había perdido: el reposo, la quietud, el sosiego tan reconfortante que le provocaba su mirada. ¿Por qué extraviarla de nuevo? De no hallarla donde debería estar o simplemente no saber dónde está.

Por fin se les había concedido a las habladurías cierta credibilidad. Pero solo aquellos que habían sido llamados sabían del secreto que guardaban. El resto de  mortales seguirían haciendo supuestos sobre aquella arcana leyenda que rodaba a la misteriosa escalera. La incomprensión junto con el miedo se había apoderado del corazón de cada uno de los que habitaba en el lugar dotándolo de un sentido oculto, despertando la curiosidad innata, llenando los vacíos con la imaginación.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s